Pendientes de cascada

Pendientes

Pendientes de cascada

Fila de círculos pequeños en gama de azules y verdes.

Una fila de círculos pequeños que baja en diagonal, cada uno con su esmalte: azules, verdes y alguno más oscuro. No hay dos del mismo tono.

Se mueven con la cabeza, y es cuando mejor se ven. Son largos pero ligeros.

No hay precio en la web porque no vendemos por internet: cada pieza se elige en mano, con la talla y el acabado que os va bien. Escribidnos y os decimos el precio y si la tenemos en el mostrador.

Tenemos taller propio

Los pendientes se pierden antes de gastarse

Casi ningún pendiente se estropea de llevarlo. Lo que pasa es otra cosa: el cierre se cansa, el vástago se dobla o un día solo vuelve uno a casa. Todo eso tiene arreglo en el taller, y sale mucho más a cuenta que sustituir la pareja.

Si perdéis pendientes a menudo, el problema suele ser el cierre. Os lo podemos cambiar por un cierre catalán, que se cierra abrazando el lóbulo y no se abre solo; es el cierre de toda la vida de aquí y el que más nos piden por su nombre.

Y lo que compráis no pierde valor por el camino: el material sigue ahí al cabo de los años. Por eso los pendientes se reparan y se heredan, en lugar de renovarse.

El esmalte al fuego no se retoca, y es lo que la hace única

Cada pieza de esmalte pasa por el horno, y de cada cocción sale un color un poco distinto. Por eso no hay dos iguales: ni entre dos piezas del mismo modelo, ni siquiera entre los dos pendientes de una misma pareja.

Esto tiene una contrapartida, y preferimos decirla antes que después: una vez cocida, la pieza no se vuelve a calentar. No se ajusta de talla ni se graba nada, porque calentarla haría saltar el esmalte. Es el precio de hacerlas de una en una.

Lo que sí hacemos es todo lo que es metal: rehacer una soldadura, cambiar un cierre, montarle otra cadena. Y si algún día es el esmalte lo que sufre, os diremos honestamente si tiene solución, porque a veces no la tiene.

Los servicios del taller · Que os la hagamos a medida

La mejor manera de decidir

Venid a verla de cerca

Una fotografía no enseña cómo pesa una pieza en la mano ni cómo le da la luz. Estamos en la Plaça de l'Església, 4 de Cardedeu.