Anillos de compromiso
Solitario de aro grueso
Piedra engastada al ras sobre un aro ancho y liso.
Aquí el aro pesa tanto como la piedra: grueso, liso y redondeado, con la piedra dentro de un cerco que la protege en lugar de elevarla.
Es el solitario para quien trabaja con las manos y no quiere garras que se enganchen. También es el que menos se nota cuando se lleva cada día.
No hay precio en la web porque no vendemos por internet: cada pieza se elige en mano, con la talla y el acabado que os va bien. Escribidnos y os decimos el precio y si la tenemos en el mostrador.
Tenemos taller propio
Un anillo se lleva toda la vida, y la mano cambia
El anillo es la única joya que se lleva cada día y que tiene que aguantarlo todo: el agua, el frío, el trabajo y los golpes. Por eso vale la pena elegirlo pensando en cómo será dentro de diez años, y no en cómo queda hoy en el mostrador.
Y la talla no es para siempre. Los dedos cambian con el calor, con los años y con la vida, y un anillo que ha dejado de entrar no se ha acabado: se agranda o se reduce en el taller y vuelve a servir. Si queréis una fecha grabada por dentro, decídnoslo y os diremos si la pieza lo admite.
Una joya bien hecha no pierde lo que lleva dentro por el paso del tiempo. Si un día cede una garra, se abre el aro o el acabado pierde la luz, se repara aquí; no se tira ni se sustituye.
De la misma familia
Otros anillos de compromiso
Solitario clásico de seis garras
Piedra central elevada sobre seis garras, con el aro fino.
Ver
Solitario con piedras en los brazos
Piedra central con una fila de piedrecitas a cada lado.
Ver
Solitario engastado al ras
Piedra redonda dentro de un cerco liso, sin garras.
Ver
Solitario de doble aro
Dos aros finos paralelos con una piedrecita en medio.
VerLa mejor manera de decidir
Venid a verla de cerca
Una fotografía no enseña cómo pesa una pieza en la mano ni cómo le da la luz. Estamos en la Plaça de l'Església, 4 de Cardedeu.